Reflexión sobre mi práctica cooperativa

El maestro, la profesora de geografía y el profesor de latín
Pere Pujolás (2008).9 ideas clave: El aprendizaje cooperativo. Barcelona. Graó
La lectura de este texto nos da pie para reflexionar sobre el caracter cooperativo de la propia práctica docente.
Puedo decir que soy partidaria del trabajo cooperativo, pero no como método único de trabajo, sino alternándolo con otras metodologías. Al fin y al cabo, este esquema de trabajo favorece un aprendizaje mucho más activo, colaborativo y auto-dirigido, que representa un marco ideal para aplicar el conocimiento teórico a situaciones reales, desarrollar destrezas cognitivas superiores (aplicar, crear, evaluar) y promueve un aprendizaje más duradero y más profundo.
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Centrándonos en la clase, generalmente intento formar grupos heterogéneos, en los que se trabaja y evalúa tanto el contenido como el proceso grupal (desarrollo interpersonal y grupal), y suelen servir para cualquier tipo de actividad (búsqueda de información, creación de un producto…). La nota de un alumno se calcula a partir de la nota del grupo matizada por su participación en el trabajo grupal.
Incluso en clases standard (25 en ESO), o que podrían considerarse pequeñas en universidad (40 alumnos), encuentro complicado gestionar la dinámica grupal sin intereferir demasiado, con lo cual anque la idea inicial es siempre que cada miembro del grupo se encargue de tareas complementarias que aporten al grupo, y que todos los alumnos se necesiten para llegar a una meta común, la realidad es que la  mayoría de los trabajos grupales acaban siendo un collage (desastroso) de aportaciones individuales, cuando no es una parte del grupo la encargada de la realización del proyecto y el resto de componentes de su exposición (sin haberle echado un vistazo previo, por supuesto).
Concluyo, por tanto, que aunque hago mis pinitos me queda mucho camino por delante para aplicar un trabajo cooperativo satisfactorio. Se me ocurren varias razones para ello, muchas de ellas atribuíbles a mí misma:
– tipo equivocado de actividad: un trabajo de documentación, aunque concluya con un proceso de creación, es tierra abonada para el reparto de tareas.
– currículum sobrecargado y falta de tiempo: resulta difícil acomodar los trabajos en grupo al tiempo de clase, y las agendas sobresaturadas de niños y mayores hacen realmente difícil buscar espacios comunes.
– falta de hábito de trabajar en grupo y de auto-evaluarse y evaluar a los compañeros. Son los propios alumnos los que sólo llegan a tomar en serio el examen escrito.
– impericia a la hora de gestionar los grupos (monitorizar sin interferir), a lo que las ratios elevadas no ayudan nada.
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